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¿Qué está pasando en Grecia?
¿Qué está pasando?
No pudiendo imprimir dinero, los estados están obligados a subir o crear impuestos o a endeudarse, y esto no siempre es posible
Por Antonio Martino
Los índices bursátiles europeos cayeron drásticamente el 04 de mayo debido a las preocupaciones sobre paquete de rescate de Grecia y los temores sobre la posibilidad de que otros países europeos se ven obligados a buscar ayuda: la media europea ha perdido casi 3 %, el griego casi el 7%, y así los otros índices, incluido el nuestro. ¿Qué sucede?
Grecia había acordado el domingo tomar medidas drásticas de austeridad a cambio de un préstamo de 110 millones de euros, pero aún así, en la opinión del ministro de Finanzas alemán, Schäuble, Grecia podría terminar en la incapacidad para pagar sus deudas a menos que cumpla con un plan estricto de reducir el déficit actual. De hecho, el préstamo asignado por países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional, a fin de cuentas, no sería suficiente para cubrir los pasivos griegos, al menos según lo determinado por un análisis de las cuentas públicas de ese país.
En 1978 se publicó el libro de dos investigadores: Richard Rose, economista inglés, y Guy Peters, politólogo estadounidense, con el significativo título: ¿Puede quebrar el Estado? Los años setenta fueron, de hecho, años de locura financiera en muchos países occidentales, que dieron pie a la pregunta sobre la posibilidad de que un Estado llegase a la bancarrota.
Un estado está financieramente en bancarrota cuando no puede cumplir con las obligaciones de pagar sus deudas. El estado cuenta con tres tipos de financiación: los impuestos, el endeudamiento y la inflación. En el sistema del euro, un Estado en particular no puede pagar sus deudas imprimiendo dinero, por lo cual solo le quedan los impuestos y las deudas. Si ya ha abusado de su poder impositivo maltratando a sus ciudadanos, para pagar sus deudas sólo puede endeudarse más. Sin embargo, esto solo es posible si alguien está dispuesto a darle crédito, comprando títulos de su deuda pública. Si esto no sucede ni siquiera ofreciendo tasas de interés principescas, el Estado no puede pagar sus deudas y está técnicamente en quiebra.
Continuación:
Esta era la situación griega antes del préstamo [rescate], y puede seguir siéndolo incluso después si resultan ciertos los análisis de quien suscribe. Sin embargo, Grecia no es el único en riesgo de quiebra, Portugal y España también se enfrentan al mismo destino. En cuanto a nosotros [los italianos], una vez más las locuras en la gestión de los fondos públicos, la inmensa deuda y el abultado déficit por el momento no determinan riesgos similares debido al ahorro de las familias italianas. En la última colocación de bonos del Estado, la demanda ha superado con creces la oferta, lo que significa que los italianos están más que dispuestos a prestar dinero al Estado financiando sus extravagancias. Por el momento, entonces, Italia, a diferencia de Grecia, Portugal y España, no está al borde de la bancarrota. Cuánto pueda durar esto es difícil de decir, pero por ahora no tenemos ninguna razón entrar en pánico.
La alarmante situación de los países en situación de riesgo se debe también a la premura con la que dio a luz a la moneda única, lo que impidió a los super-expertos darse cuenta de los enormes riesgos que su superficialidad inducía al conjunto de toda Europa. Haber privado de su soberanía monetaria a países que continuaban usándola para equilibrar el presupuesto, los privó de una herramienta, ciertamente peligrosa e injusta, para salir de situaciones desesperadas: la inflación. No pudiendo imprimir dinero, se ven obligados a subir o crear impuestos o endeudarse, y esto no siempre es posible.
No es suficiente. Cuando la moneda es única, un único país ni siquiera tiene la posibilidad de utilizar otro recurso, indeseable, pero sin duda menos doloroso que las otras opciones: la devaluación. Si Grecia tuviese todavía soberanía monetaria, recurriría a la devaluación del dracma, que, aunque no está exenta de consecuencias negativas, es ciertamente preferible a la quiebra o a la reducción general de los precios internos y los salarios.
Si los mandarines omniscientes que crearon el euro hubiesen abordado en serio primero el problema de las reglas monetarias y fiscales para garantizar su solidez, tal vez todo se habría evitado. El lector que haya tenido la amabilidad de leer lo que escribo sobre este tema desde tiempo inmemorial ha de saber que siempre he criticado al euro por la forma en que fue introducido y por la debilidad, por decir lo menos, de sus bases fiscales y monetarias. Sin embargo, espero que esta maldita moneda sobreviva a la tormenta actual, porque si, en cambio, fallara, no sólo sería el fin de la Europa monetaria, sería el final de la unidad europea y tal vez incluso el comienzo de la desintegración de algunos Estados nacionales.
Fuente: http://www.brunoleoni.it/nextpage.aspx?codice=9187
Palabras clave: Grecia, rescate, crisis, crisis financiera, Euro